sábado, 20 de agosto de 2016

Música andaluza para el deporte.

Posted by CGINYZ



En los Juegos Olimpicos de Río de Janeiro 2016, la representante  bulgara de gimnasia ritmica Neviana Vladinova, utilizó  para su ejercicio de cinta la canción "Bulería" de David Bisbal, cantante andaluz, natural de Almería.

Tambien utilizó esta canción para su actuación en la copa del Mundo de Guadalajara 2016.




 Neviana Vladinova. 
2016 Guadalajara World Cup. Qualification. Ribbon



La búlgara Neviana Vladinova se clasifica para la final de gimnasia rítmica al son de David Bisbal





lunes, 8 de agosto de 2016

"Andalucía no existe" de Carlos Castilla del Pino y "La venganza del hijo predilecto" de Antonio Burgos

Posted by CGINYZ

  http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1985/03/11/016.html
ABC 11-03-1985

Artículo de Antonio Burgos sobre "Andalucía no existe de Carlos Castilla del Pino













Carlos Castilla del Pino
La Ilustración Regional, nº 4, pp. 14-15 (1974)



Si se tiene la pretensión de definir qué es Andalucía, lo primero que debe preguntarse uno es el sentido que a este interrogante le confiere. Puede pensarse en Andalucía como una entidad cultural (en el sentido de la antropología cultural), en una Andalucía geográfica, en una Anda­lucía que nos viene ya dada bajo una formación político administrativa. En algunas ocasiones estos planos tienden a superponerse, y se conciben los unos como consecuencias de los otros, cual es, a las primeras de cambio, falso. Porque, en cualquier caso, de la superposición está lejos de resultar un calco. Y esto es válido para otras regiones o poblaciones de la comunidad ibérica. Pensemos en los borrosos límites de Cataluña, que se infiltra en Aragón y en Valencia; o las Vascongadas en Navarra; o Galicia en León e incluso en Asturias... Señalo todo esto para eludir esquemas simples, muy simples, merced a los cuales una construcción mental - repito: mental, lo que en este contexto quiere decir tanto como ideológica-, perfectamente legítima para menesteres tales como el análisis de una lengua, de cualquiera otra forma de manifesta­ción cultural, incluso de una economía regional, se pretende elevar a la categoría de entidad real y en cierto modo inamovible.

Con Andalucía, en tanto que cultura, ocurren además dos circunstancias que no pueden ser olvidadas. La primera, que sería muy discutible hablar de una «cultura andaluza» con carácter genérico, y cuando así se ha hecho - tal el despropósito de una persona de tan enorme talento como Ortega- no se ha hecho otra cosa que literatura; literatura en el sentido precisamente orteguiano de la palabra, es decir, como imprecisión (recordemos aquel aforismo de Ortega: «o se hace literatura o se hace precisión o se calla uno», con el que respondería al caos mental de. Ramiro de Maeztu). Andalucía es un conjunto de subculturas, algunas de las cuales reciben la infiltración o infiltran a subculturas vecinas. En este último sentido, algunas de estas subculturas sobrepasan - dando el mentís al pretendido calco- los confines andaluces para contaminar Murcia o Badajoz; pero -como ocurre en la Alta Andalucía- en otros casos la cultura andaluza se torna manchega (por ejemplo, el norte de la Sierra de Córdoba), o incluso, dando un salto, más propiamente viejocastellana (Baeza, Úbeda) que andaluza misma (1).

La segunda cosa que hay que tener en cuenta es que lo más sobresaliente de la cultura andaluza- sobresaliente en el orden sociocultural- no sólo ha servido para la autodefinición de Andalucía, sino para la definición del «español», con evidente deslizamiento hacia el error del tipo de pars pro toto. Apenas si hay que recordar que la ecuación «español = torero» (el torero es «un español de Despeñaperros abajo») o «español = flamenco», en última instancia «español = andaluz», no ha tenido parangón con ningún otro hecho cultural de las restantes regiones y comarcas españolas. En este pars pro toto a que hacemos referencia (que puede desagradar cuanto se quiera, pero que ha sido y todavía es una realidad social que hay que aceptar como tal), a nadie se le hubiera ocurrido inferir, una vez informado de que el coloquiante es español, sobre lo «lógico» que sería que le bailase la muñeira o la sardana. Se dirá que todo esto alude al pintoresquismo y, a partir de ahí, se comenzará a argüir acerca de lo andaluz auténtico e inau­téntico, de manipulaciones conscientes o inconscientes, a imágenes en todo caso inaceptables e inadecuadas respecto de la realidad que es. Nadie me tiene que convencer de la inadecuación de esta imagen a estas alturas. Pero eso no explica absolutamente nada; antes, al contrario, es justamente lo que ha de ser explicado. Porque «lo pintoresco», lo folklórico - en un sentido peyorativo- sólo alude a su ulterior utilización para otros fines, no al hecho de porque se creó como una característica. En todo caso, ahí queda el dato de cómo se vive, por ejemplo, el cante jondo en ambas Castillas y en Cataluña, dato que, repito, no tiene ni por asomo analogía con algún otro subproducto cultural de cualquiera otra región, y que por supuesto es muy anterior a la era de las contemporáneas migraciones interiores.

La dificultad, pues, para hallar y mucho menos para fabricar eso que ahora se ha dado en llamar conciencia regional andaluza, estriba, en resumen, en el hecho de que culturalmente Andalucía no es una región marginada, precisamente por algo que, de un modo que no está exento de vaguedad, sólo podría definir como su identidad sobrante. Excedente de identidad que, a veces de modo irritante, ha hecho del andaluz, de un determinado andaluz, desde luego, paradigma del español. Andalucía ha prestado tanto de su identidad al resto de nuestro país como para que ahora resulte una prefabricación intelectualista hablar de conciencia «andaluza». No dudo que todo ello, en el orden de los juicios de valor, se ha vuelto contra el español y contra el andaluz cada vez que alguien ha procedido a interpretaciones precipitadas. Pero es así, aunque no debiera ser así.

La marginación de Andalucía, el hecho de ser - a otro nivel del problemaâ - una cultura del subdesarrollo, ha acaecido una vez que el desarrollo económico se ha constituido en meta y objetivo nacional. El desarrollo económico ha usurpado cualquiera otro valor en el sistema de referencias nacionales, de manera que, en mi opinión, los otros valores, los que hasta ahora han servido para definir las andalucías, han sido enterrados en favor de ese otro valor, nuevo y único, que significa «el desarrollo». Y comoquiera que este valor es nacional y lo ha hecho suyo la totalidad del país (2), Andalucía se delimita, ahora más ostensiblemente, como una cultura de la pobreza, homogeneizándose con algunas otras regiones en las que la pobreza acontece también, aunque como resultado de procesos distintos (pobreza por el latifundismo versus pobreza por el minifundismo). Resulta entonces que en el plano de las expectativas, Andalucía se desdiferencia, de manera que, por esta vertiente, también resulta en extremo problemática la creación de una conciencia «andaluza».

Tengo serias dudas acerca de que a través de la pobreza, o sea, atendiendo sólo a la estructura económica de la región, con todo lo que de arbitrario pueda tener su delimitación geopolítica, se pueda obtener esa identidad por la que sería posible su autorreconocimiento como con­ciencia colectiva. Una conciencia regional no se logra simplemente por nuestra homologación como «pobres»: esto es demasiado genérico, muy útil para la protesta y la reivindicación de un cambio, pero no para la creación de una conciencia andaluza. Más bien ocurre lo contrario: que se hace útil para la conciencia de la universalización y para la identificación con todos los pobres del mundo -que son muchos-. Lo ocurrido con el denominado Tercer Mundo es prueba de ello. Y quizá por eso el anarquismo andaluz tuvo, pese a tantas y tantas circunstan­cias desfavorables, un nexo con todos los anarquismos, cuando menos con el catalán, con el italiano, incluso con el ruso; y hablaba de la fraternidad entre todos los hombres y de la unión de todos los pobres del planeta para la lucha por conseguirla.

Una conciencia regional no se fabrica desde algo así como un laboratorio, en el mejor de los casos paternalista. O existe o no existe. Andalucía tendrá que hacer sus reivindicaciones económicas, administrativas y educacionales. Pero de ello no tiene necesariamente que surgir esa pretendida conciencia regional que la diferencie y la autoidentifique. Lo que quiera que aparezca tras la reivindicación no se sabe qué cosa ha de ser, a lo mejor ni siquiera es algo limitado a los confines de la región que políticamente se denomina Andalucía. En todo caso, la conciencia no se hace antes de la situación, sino que es la situación -las condiciones que la determinan- la que genera la conciencia. Porque la conciencia no se toma prestada de don fulano o don mengano. La conciencia surge desde la realidad socioeconómicocultural con su carácter multidimensional. Si no es así no es conciencia real de la realidad, sino falsa, por parcial, conciencia de la misma, y entonces es ya, de hecho, ideología. Una conciencia fabricada tiene más riesgos de ser una nueva, y bienintencionada, manipulación ideológica, que una respuesta real surgida de la historia pasada y de la por venir a las condiciones objetivas de la realidad socioeconómica. Por eso yo no estoy en contra de que haya que «tomar conciencia». Eso me parece muy bien. Lo que exijo es saber, y de manera muy precisa, de qué.
 
Notas al pie:

(*) El título original de este artículo era «Acerca de Andalucía»; la redacción de L.I.R. [La Ilustración Regional] ha creído conveniente sustituirlo por el que lleva, más llamativo, pero que tal vez responda a una lectura reduc­tiva del mismo; consultado el autor, éste nos autorizó el cambio siempre que se hiciera constar esta adverten­cia. (Nota de la edición original)

(1) Y a todo ello súmese enclaves de muy marcada autoctonía, como el de las Alpujarras o el de la serranía de Ronda, entre otros.

(2) Hasta el punto de haberse constituido en «el valor» por antonomasia, esto es, en la ideología dominante, bajo la forma de «economicismo». Es el economicismo el que contribuye de manera eficaz a la devastación del país, no sólo de sus construcciones arquitectónicas, sino de esas otras muestras de la cultura que son la ciudad y el campo, como alternativa frente al desarrollo económico.




Fuente de la información:

 http://www.andaluciaoriental.es/foro/index.php?topic=5244.0

domingo, 7 de agosto de 2016

"Andalucia" de Medina Azahara

Posted by CGINYZ



"Mi Andalucia" de  Medina Azahara 

Letra y música de M. Martínez, P. Rabadán y M. S. Molina  (del álbum Andalucía. 1982)

 



Andalucía dormida en la oscuridad,
suenan las palmas
la gente empieza a soñar. 


Andalucía los días que nunca se van,
deja en el tiempo
la llaga de tu libertad. 


Andalucía en el viento se oye cantar,
brillan los sueños de gente que intenta volar. 


Andalucía unida por la realidad,
deja que vuele
mi mente a donde tú vas.



La fortaleza digital de Dan Brown

Posted by CGINYZ



La fortaleza digital
Dan Brown

En su primera novela, Dan Brown, el autor de El código Da Vinci teje una trepidante historia de engaños y crímenes en este nuevo libro, fascinante recorrido por los secretos mejor guardados de las agencias de inteligencia norteamericanas, ambientada en las calles de Sevilla.¿Puede existir un código indescifrable? En un mund o en el que la información lo es todo, una simple palabra se convierte en el arma más poderosa.Susan Fletcher, la criptógrafa estrella de la ultrasecreta Agencia de Seguridad Nacional (NSA) no puede dar crédito a sus oídos cuando su jefe, el subdirector de la Agencia, le informa de que han interceptado un código que ni siquiera la mayor supercomputadora conocida puede descifrar. La única pista para romper el letal código parece estar oculta en el cadáver de un hombre que ha fallecido en España, donde ha sido enviado David, el prometido de Susan.

 

Fuente del resumen del libro:http://www.casadellibro.com/

 

lunes, 1 de agosto de 2016

Reivindica para el caballo andaluz la denominación oficial de " Caballo Andaluz"?